La transexualidad, ¿una salida del Edipo?

11/06/2019. Horario: 9:00 am - 10:45 am



Ubicación: APA


Convoca



Taller 2.

  • Presentan: Lic. Eva Rotenberg y Lic. Susana Lentino.
  • Conduce: Lic. Agustina Fernández.
  • Coordina: Lic. Maximiliano Martínez Donaire
  • Invitados participantes: Dra. Mirta Noemí Cohen, Lic. Gabriela Hirschl y Lic. María Laura González.

Disparador a la discusión:

Video con fragmentos de la serie “Soy Jazz”, la película “Girl” y la serie “Merli”.

Ejes:

  • Los tiempos de la sexuación: Lo infantil, lo puberal y los desenlaces sexuales adultos.
  • Transformaciones de sexo: eclosiones, manifestaciones, nuevos enlaces.

Síntesis:

Susana Lentino de Pacheco

Agradezco la invitación de SC y mi propuesta para este taller es ver la vigencia de los postulados freudianos en la actualidad. Partiendo de la acometida sexual en dos tiempos de la sexualidad humana (primera infancia y pubertad) y tomando tres ensayos como la estructura inicial -compejo de Edipo, complejo de castración-. Las salidas edípicas freudianas como respuesta a la aceptación o no de la castración (neurosis, psicosis y perversión). ¿Cómo entenderíamos el transexualismo?: Como una manifestación dentro de algunas de estas estructuras? Para ello articularé estos conceptos freudianos con la teoría de los goces de Lacan: fórmula de la sexuación y las Castraciones y lo que más me interesa es su relación con la responsabilidad. Existe en estos momentos una forclusión de la responsabilidad. La fórmula excluye la patología ya que es una elección donde ubicarse si del lado hombre o el lado mujer más allá de la misma. No voy a escribirla sino explicarla. Todo ser que habla se inscribe en uno u otro lado. En la fórmula de la sexuación la inscripción es del lado hombre o del lado mujer. Hay tres niveles de la sexuación: 1) nivel de la facticidad sexuada: el organismo ya tomado por la excepción y el todo. Las cartas ya vienen dadas y hay una repartición significante de los cuerpos. Del lado izquierdo, o sea del lado hombre es un conjunto cerrado. Todos los hombres están cortados por la misma tijera de la castración, pero existe al menos uno que no. La excepción hace la regla. El hombre en tanto todo se inscribe mediante la función fálica. Esta función encuentra su límite en la función del padre. Del lado derecho está el lado mujer. Allí no hay excepción y el conjunto no se cierra, queda abierto. No se organiza un cuerpo como cerrado. Excede los márgenes del cuerpo, las zonas erógenas. No es el objeto “a” lo que suple “la no relación sexual”. Hay un goce que excede al fálico ya que el goce femenino no es corporal. La mujer que se ubica del lado hombre es la mujer “Fálica”. También Lacan en el seminario 20 “Aún” nos habla del goce místico el cual es un goce más allá del falo, pero no es femenino. Un hombre puede ubicarse del lado mujer, pero nunca alcanzará el goce femenino debido a su facticidad sexuada. La facticidad no es el organismo sino éste tomado por la lógica del no todo y la excepción 2) Nivel de las identificaciones sexuales y de las elecciones de objeto: Es el atravesamiento por el Complejo de Edipo y sus vicisitudes. Es la elección de objeto a través de la identificación. 3) Elección sexuada: Elegir estar del lado hombre o del lado mujer es electivo e implica una toma de responsabilidad, y esto recién puede ser asumido en la adolescencia. Si primero está el cuerpo que le toca en el lenguaje y en segundo la familia que le tocó en suerte y los avatares de su vida, esta última elección requiere una responsabilidad en el lugar en el que se inscribe. El ser sexuado no se autoriza más que por sí mismo. Hay una responsabilidad en la respuesta al cuerpo que le ha tocado en suerte. Tanto el cuerpo como la familia es contingente. Llegan las cartas y se elige: se puede ser hombre y estar del lado hombre con cuerpo de hombre o estar del lado femenino con cuerpo de hombre, pero esto no lo habilita al goce femenino. El hombre puede gozar del cuerpo de una mujer al menos que haya castración. Cree abordarla, pero sólo aborda la causa de su deseo, la fijación a un objeto, degradarla a una parte de su cuerpo.

Castraciones:

Hay distintas castraciones: Primer tiempo lógico: Castración real efecto del trauma sobre el organismo. La lengua es la que castra dejando al objeto como perdido. Se encuentra con el Otro del lenguaje y pide identificaciones El sujeto tiene que apelar a los significantes del Otro para seguir soñando con el objeto perdido. Hay una facticidad que deja marcas. El mito de Adán y Eva comiendo del árbol de la sabiduría como pecado original es querer saber sobre la relación sexual. Segundo tiempo lógico: Castración simbólica donde ya interviene la Metáfora paterna. Es el Edipo freudiano, la novela que tiene que armar para acceder a algún resto del objeto perdido. Así como la lengua es el primer agente de la castración, aquí aparece el padre como el agente de la castración. La angustia de castración vela la falta en ser. La castración quiere decir que el goce sea rechazado y que sólo entre bajo la ley del deseo. La Neurosis es un rechazo de la imposibilidad, un tratamiento de lo imposible que desemboca en la impotencia Uno tiene que hacerse responsable de lo real. El fantasma le da consistencia al Otro sin barrar. No hay goce del Otro, dos cuerpos no pueden hacerse uno como pretendía el mito de Aristófanes. Hay un Goce de la vida, así como también no puede haber vida sin goce. Hay un resto del goce de la vida que Freud llama goce pulsional, el cual no alcanza la satisfacción plena ni al objeto adecuado. El corte (la anatomía) precede a la unidad (el yo del estadio del espejo). En la satisfacción anárquica de las pulsiones el yo no está constituido aún. Tercer tiempo lógico: Castración del fantasma: El análisis debe poder conducir a la castración del fantasma que responde al tabú de la virginidad: una mujer es un cuchillo que viene a cortar. El hombre teme perderlo y la mujer desea tenerlo, pero como el goce de la mujer su no todo es fálico, hay otro goce que es el femenino. Castrar al fantasma: ir más allá de su pequeña perversión polimorfa, pero mantener algún rasgo de perversión que será su condición erótica Hay varios goces: goce de la vida, goce pulsional, goce fálico, goce femenino, goce místico, goce del superyó que se muestra como compulsión de repetición (ésta más en relación al Ello) y necesidad de castigo. El análisis tiene que llevar a un sujeto a ver si quiere lo que desea, ya que el deseo está jugado en la infancia. Hay una asunción del deseo y responsabilizarse. Quiero agregar para poner a la discusión lo que Lacan en el Seminario 23 dice que el transexual confunde el significante fálico con el órgano y lo presenta como una de las manifestaciones de la psicosis. Habría que ver las motivaciones y eclosiones.

Lic Eva Rotenberg

“Sexo, Género y Sexuación”

Deberíamos salir del pensamiento binario
para pensar sobre “todo lo que es humano”
Milan Kundera

Acuerdo con postular un psiquismo que se construye en relación, interviniendo: la cultura, lo pulsional y el otro significativo. Desde este enfoque, las Funciones Parentales constituyen el contexto en el cual se desarrollan las resoluciones del Complejo de Edipo de los padres, no solo del hijo. Las Funciones Parentales son actos psíquicos, considero que la construcción de la categoría de diferencia, que es un organizador psíquico, se construye desde otros organizadores mentales previos. El sexo de la pareja no es un factor determinante en la construcción de la identidad de género de los hijos. Esto conduce a pensar el tema desde construcciones relacionales complejas.

Para Freud, la sexualidad en el ser humano debe pensarse como psicosexualidad, diferenciándose del reino animal que se rige por el instinto y la fijeza del objeto. En contraposición, en el ser humano el objeto es contingente, la fantasía, el deseo y el goce en la sexualidad, desempeñan un rol crucial e inevitable en el psiquismo.

El sexo biológico tiene que ver con las características biológicas con las cuales se nace, pero así como para Freud el cuerpo es exterior al yo y este debe apropiarse del mismo, el sexo biológico no determina la posición identitaria que es del orden de la psicosexualidad, el deseo del otro, vivencias infantiles, fantasmas, identificaciones, no de la biología.

La deconstrucción de estructuras binarias en el psicoanálisis, se inscribe hoy en una mirada intersubjetiva. Considero que no se definiría a la mujer en relación al deseo del otro, la maternidad no es destino, es elección. Pensar a la mujer en relación con otros modifica las posiciones en ambos sexos. El otro, absolutamente necesario para la constitución del Yo, puede ser intrusivo, ausente, devolver una mirada enloquecedora, ser abandónico, dificultando el advenimiento de la subjetividad del hijo. El proceso de advenimiento subjetivo es tan necesario, que el niño buscará desarrollar su propia identidad, que incluye la identidad sexuada, como un desafío básico que puede llevarle años, pero que es una necesidad constituyente del sí mismo. El niño utilizará posibilidades potenciales virtuales para lograr ser visto y reconocido, aunque sea a través de neosexualidades, término utilizado por Joyce Mc Dougall que llamó creativas a las complejidades psíquicas, incluyendo las neosexualidades. Considero que no hay un borramiento de la Ley Paterna, sino que ésta, que he denominado función de terceridad, no ha quedado ligada al hombre como garante. En ese sentido, debemos afirmar que la construcción de la categoría de diferencia es central: diferencia generacional, reconocimiento del hijo como otro, y la diferencia sexual anatómica para ambos sexos. El nene renuncia a tener hijos en su vientre y la nena debe renunciar al pene (aunque hay ciertas identidades sexuadas que refieren a una resolución sintomática y no renuncian, sino que desmienten el no todo).

Ambos sexos deben renunciar a una posición fálica. La construcción de la categoría de la diferencia como organizador, es más compleja de lo que se había conceptualizado, esta adquisición, de acuerdo a mi experiencia clínica a partir de consultas por niños que se sienten de otro género que no corresponde a su sexo biológico es el producto del reconocimiento o de la desmentida de otras diferencias previas transgeneracionales, parentales y del mismo niño.

He constatado que los padres desmienten aspectos importantes de la realidad, como la pérdida de un ser querido, o desmienten cualidades de los animales (por ejemplo “el león es bueno”) porque quieren evitarle al hij@, posibles sufrimientos. Es decir que el niñ@ va creciendo desde una construcción psíquica donde la desmentida de los padres le hace recortar y/o desfigurar la realidad. Son los padres los que desmienten sus sufrimientos vividos e intentan escotomizar estos aspectos en la mente del hij@. La desmentida de la diferencia sexual anatómica es posterior a otras desmentidas en generaciones previas. Esto no implica perversión, sino un mecanismo de defensa que busca escotomizar el sufrimiento al mismo tiempo que se pone en juego en la intersubjetividad y se articula con afectos, identificaciones, traumas. La complejidad psíquica es una evidencia.

Cuando la identidad sexual asumida no se corresponde al sexo biológico, se habla de género. El género inaugura la posibilidad psíquica de transformar la biología; asumiendo otro género que no se corresponde con el sexo del nacimiento. Es interesante puntuar que en las diferentes sexualidades identitarias, los rasgos secundarios que se buscan son los que corresponden al sexo biológico y nos preguntamos: ¿es tan fácil salir del binarismo? A pesar de las múltiples posibilidades habilitadas por la realidad psíquica y la cultura actual.

Robert Stoller (1979) afirma que la crianza es tan importante en la determinación de género como la genética.

Entre el sexo biológico, la identidad sexual y la elección de objeto, hoy hay múltiples presentaciones de género y debemos preguntarnos acerca de los efectos que podría producir en el desarrollo de la subjetividad de los hijos.

Si bien se nace con un sexo biológico, la atribución de un sexo al hijo por uno de los padres, marca una impronta psíquica
Asumir la identidad de género no es algo dado por la naturaleza, es una construcción subjetiva que se despliega en una trama intersubjetiva compleja, con una historicidad, como vengo desarrollando.

La sexuación la pienso como un proceso por el cual el sujeto asume una identidad sexuada pero que es diferente a la elección de objeto sexual. Lacan plantea un cambio de discurso determinado por un cambio en la cultura, un cambio de época con todas las modificaciones en las expresiones que esto ha traído en el modo de gozar, en la expresión de la angustia y los nuevos síntomas que se expresan como siempre hemos considerado desde el psicoanálisis, en los modos de manifestación en la psicosexualidad.