Psicoanálisis y discursos científicos.

18/06/2019. Horario: 9:00 am - 10:45 am


Abierta a la comunidad, Actividad no arancelada, Actividad online y presencial, Grupo Debate


Ubicación: APA


Convoca



Eje:

Políticas institucionales: anticipando el futuro.

  • Argumentación y conducción: Dr. Marcelo Toyos.

El psicoanálisis nace –como cuenta el Génesis de la mujer- de una costilla de la ciencia. Es decir, descompleta toda pretensión de discurso único y de pretensiones hegemónicas.

Como “ciencia conjetural” tiene afinidades fuertes con otros saberes como el filosófico y el artístico, en sentido amplio.

Dicho de otra manera: el discurso psicoanalítico no es sin el científico, el filosófico o el artístico, coloniza sus bordes, sus inconsistencias, sus agujeros.

Ahora bien, hay algo en que debemos ser enfáticos: el campo y el discurso psicoanalítico tiene autonomía metodológica y ética. Su política debe ser la resistencia a los movimientos que en la actualidad pretenden ofrecerse como garantes, salvadores o legitimadores de un psicoanálisis que, para esos fines, deben suponer en declinación y peligro de extinción.

Sobre esta base, cualquier política de vecindad y “fecundación cruzada”, lo que en un sentido amplio y convencional llamamos interdisciplina, no solo es posible sino también deseable, incluso imprescindible.

  • Presentan: Dr. Fernando Gómez y Dr. Rafael Groisman.

Dr. Rafael Groisman:

La propuesta de Secretaría Científica y el Grupo Debates resulta especialmente oportuna, tras la reciente realización en APA de la jornada Joseph Sandler, en la que dialogaron clínicos e investigadores. Por su parte, la argumentación de Marcelo Toyos es estimulante y despierta interrogantes. Podríamos preguntarnos: Si el psicoanálisis ”nace… de una costilla de la ciencia”, ¿en qué medida nuestro “hueso” conserva algo de su “ADN” original? Si ese nacimiento, ese “nuevo acto” que descompleta, descompleta por igual a la ciencia y al psicoanálisis ,-dejando al cuerpo con un hueso menos y al hueso sin un cuerpo-, ¿podría pensarse que cada tanto, cuerpo y hueso, hueso y cuerpo, inevitablemente buscarán reunirse, tal como el mito cuenta que lo hacían las mitades del andrógino? Aún si ésto último tuviera algo de cierto, de todas maneras, parece justificada la resistencia que Toyos propone frente a los “garantes, salvadores o legitimadores”, a quienes podría suponerse un oportunismo en busca de su propio provecho. Sin embargo, si los investigadores golpean nuestra puerta para darnos la buena nueva de que al Psicoanálisis, “los números le dan bien”, les abriríamos nuestra casa para trabajar junto a ellos , o los despacharíamos porque su origen es diferente del nuestro?

Dr. Fernando Gómez

Desde el principio, Sigmund Freud recurrió a su predilección, interés y conocimiento por la ciencia para elaborar e ir desarrollando una comprensión más acabada del ser humano. Esta compleja y vieja problemática de las relaciones entre psicoanálisis y la ciencia se plantea, al decir de Marcelo Toyos, desde “el génesis”, los orígenes del psicoanálisis. Un mayor recrudecimiento se ha dado últimamente a partir de las interpretaciones hermeneúticas y la filosofía de las ciencias. Las posturas extremas, ortodoxas y dualistas han llevado al desarrollo de compartimientos estancos coagulados en posturas dogmáticas tanto para el psicoanálisis como lo fue/es a través de las posturas positivistas de la ciencia, que tanto han restringido el campo de comprensión y entendimiento de la complejidad que implica el “ser” humano. Sin embargo, últimamente ha habido un movimiento orientado hacia la posibilidad de encontrar un dialogo posible entre el psicoanálisis y la ciencia moderna que, respetando los campos epistemológicos de cada una de ellas, esté al servicio de una mirada más monista de la complejidad y más alejada del dualismo cartesiano mente-cuerpo. Algunas temáticas al servicio de encontrar esa intertextualidad: las teorías sobre neurogénesis, sinaptogénesis, red neural y plasticidad sináptica con relación a la teoría de red representacional; nature versus nurture con relación al concepto de series complementarias, el vínculo temprano y su impacto en el neurodesarrollo y los desarrollos en torno al concepto de epigénesis con relación a los desarrollos planteados por las teorías de relaciones objetales y estructuración psíquica, el cabalgamiento de la vida y la muerte dentro del ser humano con relación a los mecanismos de apoptosis, los desarrollos de las neuronas espejo con relación a las identificaciones, entre muchos otras conceptualizaciones.

En este sentido, es más que pertinente y oportuno que la Secretaria Científica de la Asociación Psicoanalítica Argentina tome las riendas de este debate actual. Un posicionamiento como el de Marcelo Toyos, “política de buena vecindad” y de “fecundación cruzada” mediante, ¿podría estar al servicio de un psicoanálisis con una identidad distinta, diferente que no implique dejar de ser “propia”? ¿podría estar al servicio, sin perder ni diluir su identidad metodológica y ética, de evitar caer en purismos ideológicos? que sabemos bien puedan correr el riesgo de estar al servicio de resistencias, escisiones, sectarismo y ortodoxias que finalmente son beneficiarias de posturas rígidas, coaguladas y por momentos petrificadas. ¿Una identidad propia, que como decía desde la casa “vecina” el neurocientista Eric Kandel, premio Nobel de Medicina: ‘Psychoanalysis still represents the most coherent and intellectually satisfying view of the mind’ (Kandel, 1999)?

  • Coordina: Dra. Jeanette Dryzun.
  • Invitados al debate: Dr. Jorge Canteros, Mag. Mónica Hamra, Dr. Alberto Cabral, Dra. Mirta Goldstein y Lic. Cristina Rosas de Salas.

Dr. Jorge Canteros:

El “proyecto” freudiano en los umbrales del psicoanálisis

El ideal de Freud de inscribir al Psicoanálisis en el campo de la ciencia, por considerarlo el saber humano que tiene más posibilidades de aproximarse a la verdad y de brindar un bienestar menos ilusorio a los hombres, no implicó en ningún momento que su “proyecto” dejara de reconocer dos topes:

  1. No está dispuesto a dejar excluido de su “ciencia” al sujeto de cuyo padecimiento su práctica lo llevaba a saber, y
  2. No fascinarse con el saber científico establecido al no desconocer los límites que, aunque móviles, tiene todo saber.

Empero, cuando sus ojos y sus oídos habían visto y escuchado lo bastante como para sostener el “febril entusiasmo” que relata en la escritura del “Proyecto”, concluye, tanto para la cura psicoanalítica como para la ciencia, en una posición ni ilusoria ni escéptica a la que aún hoy podemos adscribir nuestro proyecto psicoanalítico: “Sabemos de sus limitaciones, pero, sin embargo, es lo mejor que tenemos para encarar la subjetividad de los hombres”.

Dra. Mirta Goldstein:

El psicoanálisis parte de dos troncos: la medicina y la filosofía. En el devenir de su desarrollo algunas orientaciones teóricas privilegian uno de esos dos troncos generando pertenencias y filiaciones unidireccionales y causando fracturas clínicas e institucionales.

Una de las fracturas es la disociación entre escuelas: inglesa, norteamericana, latinoamericana y francesa. Desde el interior de estas escuelas se promueven proyectos de formación, de interdisciplina y de investigación y políticas y estrategias institucionales.

Desde un tronco se producen acercamientos con las neurociencias, la psicología y la psiquiatría, desde el otro tronco con la sociología y la antropología. Por otra parte, algunos se suman a la simplificación conceptual, otros a la complejización teórica.

También estas filiaciones implícitas y/o explícitas impactan en los criterios de validación de la práctica y en la recolección de los datos.

No es lo mismo suponer que la validación depende de la investigación cuantitativa que de la cualitativa; no es lo mismo partir del caso que de la estadística. Cualquier decisión que no sea integradora anula la posibilidad de acercamiento de ambas corrientes en proyectos interdisciplinarios multifocales.

Los dilemas no solo se plantean respecto de que psicoanálisis puede ser reconocido, sino desde que concepción de psiquismo y sujeto se avalúa y se plantean políticas institucionales.

Entonces surgen interrogantes a resolver: ¿Se apoyan los proyectos interdisciplinares e interinstitucionales desde el pluralismo?, ¿Es posible la integración de discursos que no implique homologación e indiferenciación?

Pienso que en APA se da en acto, una integración discursiva que parece imposible en otras instituciones. Este modo de transmitir el psicoanálisis, integrando lenguajes teóricos diversos, es propio de APA.

Mag. Mónica Hamra:

“A lo largo de los años comenzó a generarse una nueva visión que se opone a la concepción del pluralismo teórico. Es decir, dentro del panorama actual del psicoanálisis observarnos que algunos autores, como Fonagy (1999), piensan que después de Freud y sus contemporáneos se ha producido una fragmentación teórica más que un pluralismo teórico, vale decir, que el psicoanálisis hoy enfrenta una fragmentación teórica.

El problema del pluralismo fue abiertamente planteado y discutido por Wallerstein (1988) en el 35º Congreso Internacional de la IPA (Montreal, 1987). Como consecuencia de su observación “Un psicoanálisis o varios”, un autor como Juan Pablo Jiménez plantea que ante la diversidad creciente de corrientes psicoanalíticas y perspectivas clínicas a la API se le plantea como objetivo el encontrar una metodología que permita aclarar tanto las semejanzas o coincidencias que definen al “cammon ground” así como las divergencias entre las diferentes posiciones. Asimismo, plantea que la multiplicidad de esquemas referenciales ha dificultado progresivamente el asunto de la validez del método psicoanalítico y obliga al clínico a tomar posición frente a la diversidad de corrientes teóricas. Si el psicoanálisis pretende ser una disciplina, resulta indispensable establecer un dialogo o articulación de los diversos enfoques teóricos. Según Jiménez, Fonagy (1999) sostiene que la fragmentación y la multiplicidad teórica son consecuencia de problemas relativos al razonamiento inductivo y, asimismo, responsables del alejamiento del psicoanálisis de la neurobiología y la psicología, dos ramas de la actividad científica que pertenecen al mismo campo.

Jordan (2004) considera que la capacidad del analista de “moverse” mentalmente entre dos o más sistemas teóricos le posibilita establecer nuevas conexiones en el desarrollo de la sesión con su paciente. A decir verdad, un psicoanalista pluralista no piensa que todos los esquemas referenciales son similares. Sin embargo, el hecho de sostener diferentes orientaciones teóricas sin hacer un juicio de valor respecto a las mismas, crea un terreno fértil para que emerjan interpretaciones originales en el trabajo clínico.

Lic. Cristina Rosas

Heterogeneidad prudente

El Dialogo con los colegas entonces, lo imagino posible, a pesar de las tensiones irresolubles que implica, a partir de por lo menos otras dos condiciones: la igualdad y la prudencia. Respecto de la igualdad y en consonancia con las ideas de Diego Tatian (2012) estimo que “su institución comienza por una declaración que desmantela los órdenes jerárquicos auto legitimados como naturaleza de las cosas; en ese sentido, estrictamente toda igualdad es anárquica y deja vacío el lugar del poder –a partir de entonces apenas un lugar de tránsito, ocupado siempre de manera alternada y provisional.” Como idea filosófica, según propone el autor con claridad, la igualdad se opone al privilegio, no a la excepción o a la diferencia o a las singularidades. Se trata de imaginar dice Tatian una igualdad que permite que haya otros y enuncia, provocativamente, que es el reino de los raros. Es decir, se propone una igualdad que no solo premie o escuche lo homogéneo, sino que incluya lo raro, yo digo lo heterogéneo.

Dr. Alberto Cabral

  1. Si tomamos la rica definición de Rita Segato en la inauguración de la Feria del libro, dirigida al “talibanismo feminista” (“Somos ante todo pluralistas, y después feministas”); si recordamos el Coloquio sobre la intolerancia convocado por la UNESCO en París (2004, creo); en fin, la chorrera de trabajos que en Ciencias Políticas y Sociología se dedican a explorar el tema del pluralismo y la intolerancia (yo seguí en particular, entre otros, a Michael Walzer y a Marta Nussbaum, pero la lista es larga), daría la impresión de que aunque a algunos de nosotros no les guste el término pluralismo… la problemática que designa llegó para quedarse (y no desaparece con eliminar el término). Seguramente porque se articula con un rasgo epocal (el auge de los fundamentalismos) con lo que conllevan de exacerbación de las diferencias (probablemente como reacción a la presión uniformante de la globalización).
  2. Coincido con Mirta en la importancia de discriminar investigación cuanti y cualitativa. Pero me parece importante recordar la definición tajante de Green, en el debate con Wallerstein: no hay hasta ahora ningún saldo conceptual significativo, provisto por la investigación, que haya enriquecido el patrimonio de nuestra disciplina, o que haya ampliado nuestra caja de herramientas clínicas. La posición depresiva y la esquizoparanoide, el complejo de la madre muerta, los supuestos básicos de Bion, toda la enseñanza de Lacan… son NyC (nacidos y criados) del trabajo clínico de consultorio.
  3. Sobre la aspiración a construir un “common ground”. Mi impresión es que conlleva el riesgo de toda definición cerrada de nuestro campo: desalentar debates desde una posición admonitoria que conocemos bien (“esto no es psicoanálisis”). Creo que es más fecundo contar con fronteras porosas, que no definan a-priori qué participa y qué queda excluido desde el vamos de la disciplina. El libro del filósofo franchute Francois Jullien (“La identidad cultural no existe”), es una reflexión original y lúcida sobre estos temas. En particular, su observación de que la identidad definida con rigidez, empuja a la anquilosis y empobrecimiento, de una cultura, o de una disciplina.
  4. La observación de Juan Pablo Jiménez que cita Mónica me parece jugosa: “Si el psicoanálisis pretende ser una disciplina…”. Para mí, es claro que ya lo es. Parece ser que para Juan Pablo todavía no… Probablemente porque necesita aun (para llegar a serlo) ser acreditada como tal por las ciencias duras, en las que pareciera tener depositadas sus transferencias.
  5. Sobre la figura del “psicoanalista pluralista”. ¿Quién se diría, hoy por hoy, “no pluralista”? Retomaría la precisión de Débora Tajer en la mesa inaugural del ciclo científico: la problemática de la mujer, remite en definitiva a la cuestión de qué hacer con la diferencia. En términos freudianos, se trata de cuánto ha avanzado cada quién en la elaboración del horror a la mujer… madre de todas las diferencias. Y es claro que esos avances no son producto de la corrección política, del voluntarismo, ni de lecturas plurales acumuladas… si no de la posición subjetiva que cada quien pudo alcanzar en su propio análisis. Seguramente la linda referencia de Jordan que hace Mónica, va en esa dirección: esa capacidad de moverse libremente entre dos o más teorías, es lo que puede esperarse de una elaboración “razonablemente buena” del horror a la diferencia.