Nueva revista Vol. LXXIV, N° 1 – 2017

Iniciamos con el Vol. LXXIV Número I un nuevo ciclo de la REVISTA DE PSICOANÁLISIS, ciclo coincidente con la celebración del 75° Aniversario de la fundación de la ASOCIACIÓN PSICOANALÍTICA ARGENTINA y con una tradición de 74 años de ininterrumpida aparición en español.

Nos complacemos en anunciar dos grandes novedades que constituyen un desafío actual en cuanto a la presentación y difusión de nuestra REVISTA. En primer lugar, a partir del presente año la REVISTA DE PSICOANÁLISIS se publicará en forma electrónica, siguiendo las tendencias más actuales de producción y transmisión. Entre sus incuestionables ventajas especificamos que no ocupan espacio físico, pueden conservarse en un archivo en la PC o en internet, son fácilmente actualizables (para corregir errores o añadir información), permiten buscar una palabra o frase instantáneamente (un auxiliar invaluable para los investigadores) y facilitan el acceso a la lectura ya que permiten mostrar el texto en diversos tamaños de letra. El formato digital también evitará que se agoten las ediciones, y fundamentalmente, resolverá cuestiones vitales tanto de orden ecológico como algunas relativas a la economía institucional. De todos modos, la REVISTA estará igualmente disponible para aquellos miembros que aún la deseen o necesiten en formato papel. En segundo lugar, se ha firmado un acuerdo con el PEP Psychoanalytic Electronic Publishing (Publicación Electrónica Psicoanalítica), una entidad que opera un archivo digital de muchas de las principales obras del psicoanálisis y publica su base de datos de archivos en sus servidores, actualmente llamada PEP-Web. Proporciona contenido para más de 17.000 profesionales (en grupos) y más de 125 mejores universidades y bibliotecas de todo el mundo. A través de este acuerdo la REVISTA DE PSICOANÁLISIS se integrará a dichas publicaciones, deviniendo internacionalmente conocida y accesible. El objetivo es digitalizar e integrar los 73 volúmenes (hasta 2016) y todos los volúmenes posteriores de la Revista en PEP-Web. PEP se ocupará de digitalizar e integrar los primeros 27 volúmenes de la Revista en su Archivo, y se espera que la primera fase de este proyecto se finalice y presente en el Congreso de la API en julio de 2017 en Buenos Aires.

Frente a estos proyecto, el nuevo COMITÉ EDITOR aspira a continuar con los principios editoriales que la han caracterizado a través del tiempo, con una constante mirada en la calidad de las ediciones, al dar a conocer el trabajo científico de los miembros de la Asociación e incluir la traducción temprana a nuestra lengua y consiguiente publicación de textos representativos de autores de todo el mundo. El énfasis sobre el carácter psicoanalítico de nuestra REVISTA no ha de declinar al proponernos brindar espacio a la multiplicidad de líneas teóricas actuales y abordar temas polémicos de gran importancia no sólo en nuestro campo, sino además en el entorno social, su diversidad y la ayuda que demanda. Proyectamos incorporar los ejercicios de debate, poniendo a discusión un texto clásico o actual de nuestros colegas, que será ofrecido a la relectura no sólo de relevantes analistas de instituciones argentinas, sino también a la de reconocidos analistas de valor internacional. Volveremos a instaurar Mesas Redondas que sirvan a la actualización de problemáticas teóricas, así como a las del campo de la práctica clínica.

Por último, y no por eso menos importante, revalidaremos el procedimiento de revisión por pares de los artículos originales, poniendo estrictamente en práctica el sistema de doble ciego. Utilizaremos para ello todos los medios tecnológicos disponibles para garantizarlo.

El primer número de este año integra los trabajos de los colegas argentinos que fueron aceptados para su presentación en el 50° Congreso y dos de los paneles realizados en 2016 como actividades científicas preparatorias para éste. Nos sentimos en deuda con nuestros lectores al no haber podido publicar las conferencias centrales (Keynote Papers) con su traducción anticipada al español. Habitualmente ese derecho era concedido a la REVISTA DE PSICOANÁLISIS por los sucesivos Comités organizativos de los Congresos, pero este año la política respecto de ellas ha inexplicablemente cambiado.

El tema propuesto para este Congreso y que da título a este número no pertenece al vocabulario conceptual frecuentemente utilizado, aunque ha estado a través del tiempo sutilmente presente en la literatura psicoanalítica. Tal como nos revela en su escrito una de las autoras que presentaremos en este prólogo, su elección se gestó a raíz de los debates mantenidos por el Comité Organizativo del Congreso previo, en torno al lugar del psicoanálisis y sus herramientas frente a un mundo cambiante y permeable al influjo de una tecnología en constante avance y al impacto de las redes sociales sobre la subjetividad.

De ahí que algunos de los trabajos se inician con el rastreo etimológico del vocablo intimidad (Lat. Intus, dentro), y su homólogo privacidad (Lat. privatus). Ambos términos denotan la parte más interior o profunda de la vida de una persona, que comprende sus sentimientos, vida familiar o relaciones de amistad, así como al derecho y propiedad de la propia intimidad y vida privada. Se encuentran también referencias a dos términos homófonos, pero de distinta raíz y opuesta connotación: intimación (Lat. intimatio), acción y efecto de intimar (Lat. intimāre), que alude tanto a una exigencia de cumplimiento de algo, especialmente con autoridad o fuerza para obligar a hacerlo, como pasar a tener una amistad íntima; e intimidación (Lat. intimidare), generación o provocación de miedo.

Un recorrido por la literatura más consultada por los autores nos lleva a reconocer una preferencia –dentro del tema de intimidad en el campo psicoanalítico– por el concepto de extimidad (Extimacy, extimité ), un neologismo acuñado por J. Lacan, al que luego J. A. Miller (1985) le dedicara un curso. Este término ha servido para teorizar dos modos interrelacionados de aprehensión psíquica: primero, cómo nuestros sentimientos más íntimos pueden ser extremadamente extraños y Otros para nosotros. Segundo, cómo nuestros sentimientos pueden ser radicalmente externalizados a los objetos sin perder su sinceridad e intensidad. La intimidad se convierte en extimia para definir la existencia, dentro de la esfera más íntima del Yo, de un “cuerpo extraño”, externo al individuo y con el cual éste se identifica. Necesitamos compartir nuestra intimidad, porque lo que somos se define tanto por nuestra subjetividad, como por lo que nos rodea.

Por fuera del campo psicoanalítico, pero allegados a él, tal como lo son las Ciencias Sociales y la Filosofía, se han destacado la lectura de la antropóloga P. Sibilia y su texto La intimidad como espectáculo, y del filósofo coreano-alemán Byung Chul-Han, especialmente uno de sus muy frecuentados libros, La sociedad de la transparencia.

P. Sibilia parte de la hipótesis de que todos los fenómenos característicos de la era digital (blogs, YouTube y FaceBook, entre otros), sin dejar de lado el auge de las biografías en el mercado editorial y en el cine, el surgimiento de nuevos géneros como los documentales en primera persona y las variaciones que ha tenido el autorretrato en los diversos campos artísticos, así como el auge de las biografías en el mercado editorial y en el cine, son todas expresiones de la cultura actual que se lanzan al dominio del espacio público y representan un momento de transición que informa acerca de una verdadera mutación en las subjetividades. Por su parte, Byung-Chul Han se ha convertido en un destacado referente para pensar las transformaciones sociales y políticas que atraviesan las sociedades contemporáneas y en consecuencia los individuos que las componen. La “sociedad de la transparencia” lleva a la información total, “no permite lagunas de información ni de visión” (p. 17) y se acelera rechazando todo tipo de negatividad. Frente a la evolución acelerada del Big Data y el empuje de los datos empíricos -que amenazan con devastar a las teorías Byung-Chul Han reivindica el pensamiento negativo: “la teoría como negatividad hace que la realidad misma aparezca en cada caso y súbitamente de otra manera, bajo otra luz” (p. 20).

Volviendo específicamente a los trabajos de nuestro autores, muchos de ellos se destacan por ofrecer una profunda mirada a diversos cuadros psicopatológicos más allá de las neurosis y las difíciles situaciones clínicas que ellos suscitan, y cuán vinculado está el tema de la intimidad con las pérdidas y los duelos sufridos por los pacientes.

I. Eckell se centra en el proceso analítico de una paciente que pasó de un funcionamiento mental caracterizado por la presencia de una pérdida temprana, traumática y sin elaborar a un creciente compromiso con su tratamiento. En el curso del tratamiento emerge el deseo de tener un hijo, deseo posibilitado por la elaboración del duelo por la muerte del padre. A la luz de escritos teóricos sobre sexualidad femenina y las angustias paranoides de retaliación que pueden experimentar las niñas pequeñas, la autora describe los sentimientos de ambivalencia que este nuevo deseo despierta en la paciente. L. Denicola plantea que no todas las patologías se advienen al grado de contacto con lo más íntimo a que el psicoanálisis invita. Su perspectiva se enfoca en la melancolía, en la que se encontraría entonces un dolor constantemente en aumento e imposible de apaciguar. Trae un interesante aporte de cómo esta enfermedad era concebida en la Edad Media. La capacidad de soñar con deseos cumplimentados le es dificultada al melancólico por estructura y la libido empobrecida se manifiesta en un masoquismo sin salida. El goce se exterioriza y exhibe de modo tal que no hay espacio íntimo posible. Su posición teórica se ilustra con significativas viñetas clínicas.

E. Rotenberg también se ocupa de la pérdida de intimidad en los duelos, pero en este caso específicamente se abordan las perturbaciones psicopatológicas y psicosomáticas como efectos de duelos no elaborados en la infancia. La autora diferencia el concepto de “trabajo de duelo”, de la apropiación subjetiva de una pérdida que sólo se logra si dicho proceso deviene intersubjetivo. Advierte la autora que la investidura de nuevos vínculos no llega a reemplazar al objeto perdido, ni se repiten con otro objeto las vivencias e intimidad singular que se tuvo con quien se ha perdido. Su experiencia clínica se refleja en los relatos de tratamientos conjuntos de madres e hijas/hijos, ilustrados con sugerentes y expresivos dibujos de los niños y niñas tratados.

Igualmente M. Toyos desarrolla el tema de la intimidad en torno a las pérdidas sufridas por una niña, pero en este caso se trata de una niña ficcional. Se trata de la historia de Riley, una niña de 11 años, historia extraída de la película de animación Inside-out (Intensamente) de Disney-Pixar (2015). El autor toma como pretexto este guión para mostrar las diferencias de la intimidad según la visión de las neurociencias y la que corresponde al psicoanálisis, que hace de la intimidad la materia subjetiva con la que opera. Según su mirada crítica sobre el panorama del psicoanálisis contemporáneo y el impacto ejercido por los adelantos en el campo de la neurociencia, considera que estos últimos, más que favorecer la subsistencia del psicoanálisis, lo encaminan a su dilución conceptual y a la pérdida de su autonomía epistémica.

J. Catelli nos introduce con un impactante material clínico en la cuestión del dolor psíquico provocado por la pérdida del objeto. Cuando la pérdida asume el modelo del dolor corporal, igualmente éste reconduce al desvalimiento psíquico. Su autor propone dos dimensiones para el concepto de intimidad, una ligada a una relación abusiva y la segunda a la particular complejidad de la situación transferencial desplegada en el proceso psicoanalítico.

G. Jarast plantea la problemática del paciente desbordado por el empuje pulsional en un cuerpo caracterizado por una deficiente organización identificatoria, y que en consecuencia padece estados de angustia catastrófica, perturbaciones severas en el dormir, y actuaciones agudas que ponen en riesgo su propia vida. En dichos casos el analista debe recorrer caminos terapéuticos originales y convertirse en el adecuado interlocutor de un sujeto que no logra resolver sus entrampamientos.

L. Kancyper señala que el tema de la amistad cumple un importante papel en el proceso analítico, dado que posibilita al analista nuevas formas de escucha psicoanalítica y la asignación de nuevos sentidos retroactivos entre la construcción del par enemigo/amigo y la dinámica de las tres estructuras: narcisista, edípica y fraterna. Caracteriza la noción de una cuarta transferencia en el campo dinámico intersubjetivo, denominada amistad de transferencia, como una transferencia positiva sublimada que favorecería la alianza terapéutica.

J. Goldschmidt rastrea la ampliación que los cambios han producido en la teoría y la técnica del psicoanálisis contemporáneo. Dichos cambios son vistos a través de las variaciones producidas en las relaciones del par paciente–analista en términos de la dimensión y la calidad de su intimidad. Su enfoque se centra principalmente en la escuela inglesa –representada en su escrito por M. Klein y D. Winnicott– pasando luego a las corrientes americanas, según los trabajos de H. Kohut, y más recientemente de D. Stern y S. Mitchell.

M. Hamra aborda el tema de la formación analítica, a través de indagar cómo se deviene analista, un proceso que depende de un otro, de los otros y de la institución. El pensamiento analítico sería la consecuencia de la construcción en la mente del futuro analista no sólo de la aprehensión intelectual de las teorías recibidas, sino además del proceso intrapsíquico que garantiza que los saberes adquiridos no ponen en riesgo la originalidad y el potencial creativo del analista en formación. Precisamente, define el denominado concepto articulador, que es un objeto relacional que se construye en el entre dos de la pareja analítica, y que permite dar cuenta del entrelazamiento de clínica y teoría. Si bien S. Acosta brinda un caso clínico, éste es uno de los emergentes de un proyecto de investigación clínica. Su propósito es examinar la noción de intimidad dentro de la teoría, la técnica y la clínica psicoanalíticas. Le interesa cuestionar las condiciones de logro, mantenimiento e interferencia de la intimidad en un contexto en el que se debate la interferencia que promueve la subjetividad del analista. Se plantea la tensión entre dos modelos metapsicológicos, uno intrasubjetivo y otro intersubjetivo. La complementariedad del dispositivo analítico y de la supervisión sirve para comprender cómo la dimensión de la intimidad permite relacionar ambos espacios.

O. Bodni nos acerca sus investigaciones psicoanalíticas sobre el envejecimiento humano en sus aspectos íntimos, privados y públicos. Su hipótesis es que la intimidad se encuentra comprometida sobre todo en relación con el afecto de vergüenza, consecuencia frecuente del prejuicio y la marginación. El autor se focaliza en investigar una trama vincular que a veces desmiente, otras disimula y en muchos casos suscribe tácitamente pactos denegativos, respecto de problemas del paso del tiempo en lo familiar o en lo institucional. Señala la necesidad de nuevas conceptualizaciones, respecto del eslabonamiento generacional, dado que éstas remiten a la correspondencia entre el envejecimiento demográfico y la prolongación de las expectativas de vida. A. Iacuzzi nos trae su experiencia de veinticinco años de trabajo en una cárcel a fin de validar teórica y clínicamente el dispositivo psicoanalítico. Su especialidad ha sido ejercer la función clínica con sujetos encarcelados por feminicidio. Considera que esta praxis requiere convicciones que la sustenten, desarrollando un encuadre interno capaz de respaldarla. De ahí que el trípode psicoanalítico y el intercambio con colegas son el sostén para no claudicar en el develamiento de la tópica, dinámica y economía de funcionamientos psíquicos que ampliarían el corpus teórico. Entre los numerosos paneles brindados durante 2016 por la Secretaría Científica, se han seleccionado para integrar este número aquellos que versan Sobre la Intimidad. Lecturas Psicoanalíticas y Cuerpo e Intimidad en el Arte. El primero de ellos nos ofrece un enjundioso recorrido del concepto de intimidad por los textos psicoanalíticos realizado por C. Borensztejn sobre la base de datos de la APA. Según su autora, se destaca entre las ciento cincuenta consultas realizadas un texto de Masud Khan, que se refiere a un cierto tipo de intimidad, que remite a D. Winnicott y conecta la intimidad con el espacio transicional. Su presentación culmina con la consideración de un texto de C. Whitaker, sobre la situación analítica y la asunción de un compromiso de intimidad con cada paciente.

El trabajo de O. Paulucci revisa la noción de intimidad desde distintas perspectivas y sus implicancias para la dirección de la cura. Considera que en la constitución subjetiva nos habita una otredad. Al nacer en un mundo lenguajero, necesitamos ser nombrados, mirados, deseados por el Otro. El autor vincula el objeto transicional de Winnicott con el objeto ‘a’ de Lacan. Ese objeto, resto de ‘das Ding’, vacuola de goce, tiene también una dimensión de extimidad.

Tras discriminar los conceptos de privacidad e intimidad y su conjunción/ disyunción en la creación de la intimidad del encuentro analítico, la propuesta de C. Rosas de Salas se centra en analizar el hecho de que los efectos del conocimiento sobre aspectos de la vida privada del analista– al modo de un resto diurno– más que un obstáculo por neutralizar con el ideal de un anonimato imposible, constituye un verdadero indicador diagnóstico.

El panel sobre Cuerpo e Intimidad en el Arte reúne tres trabajos. J. Fischbein describe el corpus conceptual desde el cual se puede intentar aprehender al fenómeno artístico. Sostiene la necesidad de ubicar el fenómeno artístico dentro del contexto social e histórico en el cual se lo aprecia. El autor pone énfasis en el arte como un fenómeno intersubjetivo, en el que adquiere tanta importancia el creador como el observador, ya que cada nueva lectura de un fenómeno artístico lo modifica y recrea. Los fenómenos artísticos actuales son subversivos en tanto atenten contra los ideales de belleza de los íconos del mercado de consumo. Define además un espacio virtual, al que designa como el retiro o exilio simbólico del creador y, al detallar varios momentos de este estado, lo instituye como el núcleo de la intimidad de la creación.

G. Goldstein indaga el fenómeno del arte y de la intimidad de la creación basándose sobre una novela de Balzac. Allí se pone en evidencia que la violencia es parte de proceso creador y que los artistas pueden ser seres violentos y enajenados. El cuerpo y la pulsión erótica se combinan en el marco simbólico de un objeto construido y expropiado a la subjetividad e incorporado al mundo cultural que es la obra. La autora sostiene que el fenómeno estético trasciende lo bello y placentero, se trata de una experiencia con lo sublime y lo siniestro en algo que está más allá de lo decible. El trabajo de C. Weisse se despliega en dos partes. En el comienzo el autor toma el concepto de intimidad acudiendo a un modelo visual e ilustrándolo con dos cuadros de J. Vermeer. Es recién en el Renacimiento que se puede hablar de intimidad, representada en estos cuadros a través la metáfora lumínica introducida por una ventana que separa el adentro y el afuera. Analiza finalmente la diferencia en la evolución de la estructura de la intimidad desde el Renacimiento hasta la Revolución Industrial, contrastando con el enorme cambio de paradigma tecnológico, encarnado por la Web y sus consecuencias en la intimidad actual.

Comprobamos así en este recorrido que todos los autores abordan desde una u otra perspectiva el difícil tema de la Intimidad, devenida de palabra en concepto. Finalmente, esperamos que nuestra propuesta satisfaga a los lectores y que nos acompañen con su lectura. COMITÉ EDITOR

Susana Vinocur Fischbein
Directora

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Revista de Psicoanálisis Vol. LXXIV, N° 1 - 2017