La familia desde sus inicios en los pueblos primitivos hasta el Derecho de Familia

04/04/2017. Horario: 1:00 pm - 2:30 pm


Abierta a colegas de la institución, Actividad no arancelada


Ubicación: APA


Convoca



Presenta la Lic. María Graciela Ronanduano

Coordina: Dra. Alicia Lotufo

Desgrabación completa de la actividad

Vamos a dar comienzo a este trabajo que va a ser presentado por la Licenciada María Graciela Ronanduano. Licenciada en Psicología, miembro adherente de la casa y con una larga trayectoria sobre el conocimiento de familias y parejas.

El título es “La familia desde sus inicios, en los pueblos primitivos hasta el derecho de familia”.

Lic. María Graciela Ronanduano: Vamos a hacer un viaje hacia varios años atrás usando la expresión “En aquellos tiempos debe haber sido…” que pasó tal cosa, porque en realidad no tenemos documentación fehaciente.

Sin embargo hay evidencias que sí ocurrieron y aún desde épocas anteriores a lo que mostró Freud, magistralmente en Tótem y Tabú y el mito de la Horda. En mis lecturas, estos últimos años encontré pequeños puntos que acompañan el diálogo entre Freud y Jung, cuando Jung le propone a Freud el modelo del método experimental de asociación de palabras (1934) para rescatar del inconsciente las imágenes arqutípicas y le propone y aporta el concepto de complejo.

Complejo es eso que abarca y abraza tantas experiencias y tantas situaciones que se aglutinan en torno a un núcleo y persisten.
Entonces lo que les voy a presentar son vicisitudes vividas por los primeros hombres que se han ido “acomplejando” o que se han constituido en complejos y tiempo después pueden emerger en cualquier momento sin que sepamos cómo han ocurrido.

Entonces, el drama fundamental de la familia humana, por lo menos para aquellos hombres y mujeres de los primeros tiempos, era realmente que por una cuestión de la evolución pasaron a la abstracción y de allí a despegarse del mundo natural.

Mientras todo era alimentación, reproducción, defensa y después morir, no había problemas. Pero en un momento de evolución por abstracción, saltaron a la evocación de algo que había pasado. Primero fue el contacto visual el que más les marcó y les impactó y registraron esas imágenes en las cuevas, en las piedras.

Esos primeros diseños humanos, trazados sobre circunstancias que habían visto o vivido y que podían evocar a través de esos trazos que se han dado en llamar petroglifos. Si uno calcula la cantidad de años que pueden tener, asusta y ve que, en realidad, así como algunos colores permanecen, esa tendencia de comunicar a través de lo visual para evocarlo, desde entonces el hombre ya tiene adquirida esa capacidad.

En el primer momento surge la adquisición, después queda plasmada en recuerdo. Vemos en la evolución del hombre, así como en el niño, la construcción del “objeto permanente”, según Piaget. La especie humana al evocar ya no necesita de la presencia del objeto porque puede representarlo Aparecen las primeras trazas que fueron los rudimentos de la escritura.

En el momento que elevando su mirada descubre que hay un más allá de su entorno, irreversiblemente cambió su cosmovisión. Entonces esa tendencia que lo arrancó por su propio desarrollo del mundo natural, lo lleva a encontrarse en un lugar que nunca sospechó y se le presentó lo sobrenatural. No nos pongamos religiosos todavía, porque la palabra procede justamente de pasar por encima de lo natural.

Esa aspiración o tendencia hacia lo sobrenatural era ir hacia la nada misma, al vacío. Parecía ser que el ser humano tiene una vocación interior de vacío. Nunca más la especie humana se limitó meramente a lo concreto, después de haber dado el salto evolutivo que lo precipitara fuera de lo natural.

Las comunidades primitivas, se subían a los árboles o a un montículo, en su aspiración por estar arriba. Arriba y mirando hacia otro lado, que no fuera la tierra misma, con todos sus peligros y apetencias. En esa mirada hacia arriba, trataron de explicar que más allá debía existir una organización de algún tipo que por supuesto no conocían, pero inferían que: “como es arriba es abajo”.

Así comenzaron a predicar sobre el más allá y focalizaron un instante primordial a la propia creación de ellos mismos, configurando una cosmogonía que explicara lo ocurrido en tiempos anteriores. Es linda la expresión in illio tempore, en tiempos anteriores a que ellos mismos hubieran aparecido.

Esa vocación de ir hacia los orígenes, orienta la pregunta de: ¿“como habrá sido en tiempos remotos”?, que conservamos hoy en día. Si no la conserváramos más, qué seríamos… Esa pregunta por los orígenes que ahí empieza atraviesa el tiempo de los profetas. Todos los profetas han ido desde el desierto a las alturas.

Siempre hubo un monte y un desierto. El ayuno de los profetas ha sido en el desierto, luego suben a las alturas para tramitar las suposiciones sobre el más allá. Esa tendencia a elevarse proviene de los antiguos ritos de subirse al árbol.

Cuando cortaban los árboles, les esculpían una punta filosa apuntando el sentido de lo elevado, se subían, y desde ahí se remitían a otro espacio del que bajaban con reglas y mandamientos para organizarse.

Observamos la aparición del sentido mágico religioso en la evolución humana.

La adhesión a lo natural queda ligada a las mujeres y los niños por la prematuración, la indefensión y para la supervivencia.

La adherencia de las madres a los niños y de los niños con las madres era tan pero tan fuerte, que surge el primer rasgo de la sociedad y de la familia humana: el desgajamiento. Es decir, arrancaron a las madres de los niños, o a los niños de las madres.

Esto es para ubicar que Freud ya sabía que el complejo de Edipo tenía raíces en el complejo materno. Lacan también lo menciona.

Una señal constante de los pueblos primitivos era: cuando ponían un árbol al revés, es decir, con las raíces para arriba y las ramas hacia abajo, preanunciaba el comienzo del rito del desgajamiento que consistía en el brusco aislamiento de los hijos de sus madres.

En actos simbólicos, en algunas sociedades a las madres les pisaban el vientre mientras los hijos eran llevados a la selva, como antecedente de los ritos iniciáticos de pubertad a los 12 o 13 años de edad, cuando consideraban que ya podían vivir por ellos mismos porque ya había terminado la necesidad absoluta de la madre.

En la selva el rito consistía en sobrevivir al quedar a merced de las furias de las tempestades, y de los animales feroces. Era esperable la preeminencia del más fuerte. Quizás Darwin rescata eso.

Los veteranos de las tribus aparecían en la selva para instruirlos del modo de cómo sobrevivir, comer, cazar.

Para las tribus cazadoras, el objetivo preeminente era la caza. Salían los hombres a cazar y no se sabía cuando volvían. Las mujeres esperaban. Ante la incertidumbre evolucionaron y llegaron a concebir al tejido.

En el Neolítico hay evidencias aqueológicas de hilos entramados llegando al Paleolítico Superior.

Se abrigaban y armaban tejidos para acorralar pequeños animalitos para sobrevivir a los rigores del hambre. hasta la llegada de los hombres con las grandes piezas. Cuando los hombres volvían con la caza, y vieron que las mujeres habían hecho corrales y tejidos, se los rompieron. Porque no estaban tan atentas ni necesitadas del poder que ejercían los hombres, para satisfacer el hambre con las piezas de caza, desalentando la incipiente tendencia de cría de animalitos domésticos.

Los hombres sistemáticamente destruían los hilados. Las mujeres volvían a tejer cuando ellos se iban, porque tenían que sobrevivir.

La situación dramática queda en el olvido y sólo se conserva como tendencia alentando fragmentos de mitos o prácticas cotidianas.

Hasta nuestros días perdura la costumbre de reuniones de mujeres para tejer, coser, bordar, etc.

Ha pasado a través de las épocas y se condensa en la persona de Penélope en su perpetua espera (personaje de la Odisea) sobre la que reposa el mito y luego prosigue en la literatura, como la buena esposa que teje y desteje esperando, al buen esposo (Ulises) que está por llegar de la guerra de Troya. En realidad, lo que ya no se cuenta es el episodio doloroso y primordial donde las mujeres tejían y los hombres destejían. Esto marca el fin del poderío de la caza porque comienzan a afincarse a la tierra, hacen corrales y da comienzo a la agricultura.

En el origen de la familia primitiva lo central era lo que se ha dado llamar el complejo materno originado en el desgajamiento y separación de las madres Las vicisitudes de las primeras agrupaciones humanas tenían esta forma.

El poder del mito testimonia que puede reparar, tergiversar y el producto final satisface, saliendo de lo dramático del período nómade, en que las mujeres concibieron el tejido y vieron destruido su arte, no obstante pasa a la literatura con Penélope, el mito se abre camino hacia la modernidad, recreando lo sucedido pero atemperándolo.

Pensemos qué pasaba con esos jóvenes en la selva que eran iniciados por veteranos en las costumbres de los antepasados y en las formas tradicionales de ser de cada tribu.

Cuando volvían, las madres no los reconocían y si los reconocían, debían desconocerlos porque tenían que aceptar el rito del desgarramiento. La sociedad ya no se iba a manejar por la natural adhesión a la madre, de la época de la infancia, sino por una adhesión al grupo y a una nueva vida. Así se impone la prohibición del regresus ad utero como constante en los pueblos primitivos.

Al volver les cambiaban de nombre, no los reconocían porque estaban desfigurados de los tiempos en la selva.

Este aislamiento favorecía que se fueran distribuyendo en nuevos grupos y no había vuelta atrás. La no vuelta atrás era una prohibición a la endogamia.

No sé si lo sabían conscientemente, pero se prevenían de no caer en la circularidad que podía llevarlos de nuevo a la caída hacia lo natural. Entonces ya concebían 3 instancias: nuevo nacimiento, nuevo nombre, y vuelta al mundo como renacimiento o resurrección. Así se fueron instalando a través de los tiempos los fundamentos de la prohibición al incesto.

No debe hacerse una conexión directa sobre semejanzas con las actuales tradiciones religiosas, ni con el cristianísimo, ni en ninguna otra religión.

En todas se verifican estos ejemplos, pero sería irrespetuoso reducirlas sólo a estos tres instancias, porque las religiones tienen principios superiores, o pensamientos de otra magnitud, que se engarzan en estos acontecimientos que parecen obvios, pero han alcanzado una carga de significado enormemente compleja, con parábolas y misterios acuñados durante siglos. Sería incorrecto hacer comparaciones superfluas.

Pero lo que sí podemos constatar es que esa fantasía del nacimiento nuevo, del renacer y resurgir nuevamente, ya estaba como aspiración en la mente humana desde que la abstracción les vino como un don, como dato evolutivo.

Los orígenes de la religiosidad están inscriptos en el renacimiento y es fundante del orden social por la prohibición del regreso al útero como antecedente de la interdicción a la endogamia.

Ahora vamos a repasar lo acontecido con los agricultores.

Al acceso a la agricultura, ya estaban asentados, esperando los frutos de la tierra. En aquellos tiempos existía un mito en Grecia a la diosa Deméter, diosa de la fertilidad (de la tierra), Después de la cosecha, provenían de distintas regiones hacia Eleusis, para conmemorar a la diosa Deméter.

Este era un rito fundado en el mito de una madre que pierde una hija. Deméter tiene una hija que se llama Perséfone, y la pierde. La joven se inclina hacia una flor, un narciso, queda fascinada y es absorbida, hacia el fondo del océano. Allí surge el mito conexo con el de Narciso.

Poseidón, la posee, y no vuelve a la tierra, la diosa Demeter enfurecida pide que le devuelvan a su hija o secará la superficie de la tierra para siempre. Intervienen otros dioses, hacen un convenio y Poseidón libera a Perséfone. La madre la encuentra y la tierra vuelve a fecundarse. La madre le pregunta si había comido el fruto de la granada. Al asentir Deméter comprende que había sido tomada como mujer, y no volverá a estar siempre con ella cambiando el nombre de Persefone por el de Kore.

Esta hermosa trama mítica alentaba a los peregrinos a Eleusis todos los años, después de la cosecha. Era más que una metáfora para emular la fecundidad de la tierra y el paso de las estaciones.

La madre entra en el otoño y la hija en primavera. Cíclicamente se buscan, pero nunca más se van a encontrar metaforizando el paso de las estaciones con las generaciones.

Esa era la raíz interna del mito.

Este mito de la fecundidad, pese que está relacionado con una madre y una hija, es el antecedente mítico de la preeminencia del complejo materno que tiene como desenlace el complejo de Edipo.

Varios núcleos confluyen en el complejo de Edipo. El es arrojado a la selva, enraizando con el antiguo rito de iniciación¸ colgado de los pies a semejanza de la crueldad de desgarramiento de partes del cuerpo que conllevaban estos arcaicos rituales.

Los ritos tenían prácticas muy brutales de desgarramiento, de despedazamiento, de quemarse al fuego, de descuartizarse, se sacaban las coyunturas. Al final los ponían en posición fetal para indicar la vuelta a nacer, la resurrección. Las momias en las vasijas, se encuentran en posición fetal en alusión a estos ritos A los muertos se los ponían en posición fetal indicando un renacimiento al más allá.

La finalidad de estos ritos eran arrancar al hombre del mundo natural. La represión de todo instinto natural, del que era violentamente arrancado para pertenecer a la comunidad humana, y sólo regirse por las leyes de la comunidad. Esto es brutal. Pero de alguna manera, es así el ser humano ha ido perdiendo el instinto con su ley del “todo o nada”.

Los hombres han sido forzados a aprender a esperar para sobrevivir en medio de la selva, esperando al chamán, que imponga cómo sigue el ritual, marcando los pasos del ritual. Y ahí aparece la demora como expectativa y primer paso a lo espiritual. Por suerte o por desgracia ha ido siendo así.

La salida de lo natural y la entrada a lo cultural, fue a fuerza de represión y sublimación. La represión hundió las ganas imperiosas de tener de modo inmediato y aquello que le fue privado permaneció en la mente como imago. Como tal tenía siempre un derecho a volver a pasar, ir al encuentro del objeto que se tuvo alguna vez y generaba toda una serie de elucubraciones para alcanzarlo nuevamente. Llegaron a la sublimación: crean instrumentos, obras de arte, leyendas, ritos, mitos, que luego tomados por los escritores dan origen a la literatura. Sófocles rescata en el Edipo a través de ir uniendo varias escenas que han acontecido en distintos tiempos de la humanidad para mostrar el origen dramático de la existencia humana.

Esa experiencia de desgajamiento para dar clausura al complejo materno le enseñó al hombre a construir y deconstruir y así atravesando el dolor fue avanzando. No digo que sea la mejor manera, pero eso pasó, “In illo témpore”…

El hombre primitivo ha ido atravesando tremendos esfuerzos, y pasando por zonas más atemperadas donde se generan religiones que predicaban sobre el más allá a través de promesas y castigos.

También produjeron maravillosas metáforas como el Arbol de la Vida, la Escalera de Jacob que daban cuenta de distintos estratos en los que dividieron el más allá.

En las pruebas iniciáticas, también había un lugar para incorporar mujeres al poder de la tribu. Un ejemplo: les hacían poner a la mujer, que tenía vocación de entrar a los circuitos de poder, la mano en un foso con serpientes. Si sobrevivían, entraba.

Esto era un foso con serpientes. La mujer que lograba que se le anudara una serpiente, pasaba la prueba y de ahí vienen todos los atuendos y coronas de serpientes en Egipto y los brazaletes de serpientes que todavía vemos. Nadie imagina por qué fueron, pero de alguna manera, los símbolos recuperan el pasado en el presente silenciosamente a través de la imagen.

En Roma la Basílica de San Clemente de Letran de tres pisos, cada uno es Registro arqueológico de la historia religiosa desde el Siglo I hasta Siglo XII. Existen dos subsuelos: en el más antiguo hay un mitreo – altar de Mitra – muy bien conservado donde se realizaban los ritos de iniciación, matando al toro y bañando con su sangre a los iniciados sacrificio ofrecido a la deidad pagana de Mitra, Sobre el en un plano superior la tumba de San Cirillo, Siglo IV y por último la Basílica Siglo XII.

He tomado hasta ahora la evolución de la familia desde el primitivo enfoque del complejo materno que es anterior, está implícito y no se explica desde el mito del padre de la horda porque lo antecede. Este protopadre aparece luego de la claudicación del complejo materno.
En realidad el apego indebido es, tal como Freud lo dice en Totem y Tabú, el “Regressus ad uterum”

Así queda asentado el fundamento de toda Ley que permite la distribución en tribus o familias, prohibiendo la pregnancia de la vuelta a la madre válido para toda la humanidad como lo han demostrado los etnólogos.

En las leyes de Manu, de la India, se le sentencia a la mujer (frase que retoma Lacan) que dice: no reintegrarás tu producto.

Por dolor y desgarramiento, se van incorporando las prohibiciones que permitieron el pasaje del padre a la figura simbólica del Totem,
Posteriormente, avanzando en el tiempo y dando cuenta de una mayor organización social, tanto al hombre como a la mujer, aunque hubiera sido raptada le valía igual destino de ser acusada si no observaban la prohibición del Totem que ha sido el premoldeado de las prohibiciones que luego pasaron a ser leyes.

Así como hubo un impedimento, quedó una añoranza de regresar al útero, también la imagen soñada por la pérdida del seno materno. La experiencia del despedazamiento queda enlazada con el estado del hambre que es vivido como fragmentación. Freud, Melanie Klein han trabajado en profundidad estas emociones básicas del hombre y Lacan toma la noción del corps morcelé, la imagen fragmentada del cuerpo de donde surge la identificación social.

La conducta identificatoria de unos con otros fue generando el conjunto social que aún hoy predomina como ficción de clase. Se llegó a protagonizar la imagen del Totem a la que se pertenecía y en la que se reconocían como iguales, generando la relación social desde la ficción de clases.
Finalmente nuestras neurosis, como decía Freud, recapitulan los estados primeros de la humanidad.

Por ejemplo, en la India de nuestros días los suegros con las nueras no se miran a los ojos, porque es considerado una falta de respeto. Así se siguen sosteniendo por tabúes y prohibiciones el llamado “orden social”.
Finalmente no podemos desembocar en el Derecho Romano sin pasar por la familia romana.

En Roma, las familias se organizaban alrededor del pater familia. El pater familia era considerado sacerdote, juez, dueño de todas sus casas, sus hijos, su esposa, su prole, y también de los plebeyos que podían ser esclavos, o conquistados que habían sido ganados en territorio por los romanos, que perdían la nacionalidad de origen y se adscribían a la familia de un pater.

Todo aquel que trabajaba o quedaba bajo la égida de un pater era parte de la familia pre romana. Luego al constituirse la familia romana esta se regía por dos modos: uno que era agnático, que eran los hijos y parientes de parte del pater, por la rama paterna. Y otros eran cognáticos, que eran los familiares de parte de la mujer. Por supuesto en segundo grado.

Para llegar a describir a la familia romana tenemos el padre, después el hijo, después la hija, después la madre, y después el esclavo. Así tenemos organizadas las cosas, lo digo un poco en doble sentido por si suena o demasiado patriarcal o demasiado feminista, pero así cuenta la historia y dando lugar al pasaje de estas vicisitudes de la familia humana al Derecho de Familia.

El Derecho restaña la prepotencia que recaía sobre los sujetos para mantener el orden social y puede ejercerse al combinar enunciados de lo prohibido y lo aceptado, de modo inteligible y no por la fuerza brutal.

Como analistas, aún hoy en día, no podemos soslayar la emergencia de estos arcaísmos en los casos clínicos, y en la observación de familias sumidas en una alienación grupal.

COMENTARIO
Esto se ve en las maras actualmente que, ante mil problemas de inmigración, pobreza, guerra, se separan de las familias de origen la familia de origen que quedan relegadas.

COMENTARIO
Me quedé pensando muchas cosas. Algo interesantísimo que me aportaste es esta experiencia del desgajamiento que yo no sabía de este evento en la historia. A mí me hizo pensar en lo que pasa en muchas familias, esto que representa para el hijo el ir de la madre al padre. Cómo a veces esto se da de una manera natural, “pacífica”, y a veces se da de una forma violenta.

A veces, en los casos judiciales, yo veo mucho esta tendencia de querer raptar al hijo, de querer robarse al hijo. Esto es un fenómeno que lo he trabajado bastante, porque es casi como universal. Esto de: “te lo voy a sacar”, “te lo voy a quitar”, “me lo voy a llevar”, “no lo vas a ver más”.

Y se da también, mucho de esto que vos decías que los hijos cuando volvían no la podían ni mirar a la madre, no podían reconocerse. Era como desconocerse.

Estos son fenómenos que se dan también en casos en los cuales hay una especie de transformación de lo familiar en siniestro, en extraño, como si realmente después de estos terremotos, estos arrancamientos no se pudieran volver a ver. Y esto es literal. A veces uno ve en la entrevista que no se pueden ni mirar, no se miran.

COMENTARIO
Una el posicionamiento de la mujer, diferente al posicionamiento del hombre. La mujer quedaba como subsumida, esperándolo, en el caso de Penélope, y toda la lucha de la mujer por hacerse un lugar hoy en día.

Y contestando un poco esto, nosotros trabajamos bastante el tema de forense y los casos de desconocimiento, también hay mujeres que no dejan ver al hombre a los hijos. No solamente es el hombre el violento, sino que lo vemos en los distintos casos familiares que son como casos imposibles. Porque el nivel de odio que hay, que en algún momento fue amor, pero que ahora es el odio, para ver quién triunfa sobre el otro. Se dan luchas de poder.

COMENTARIO
Me hizo acordar a situaciones en que las sectas, creo que hace unos años estuvo “de moda” las sectas. Pero pensando en las familias que atendí, de pronto se van y se cambian el nombre, desconocen a la familia totalmente, no se pueden ver e inclusive los instan a convencer a la familia que les den plata y que vendan sus propiedades, y muchas veces se pierden totalmente. No se ven más. Dejan la propia familia, y adhieren ciegamente a la secta. Como un tironamiento que produce desgarros importantes. Se pierde ese hijo.

Lic. Ronanduano: ¿Por qué? Porque Lacan habla del complejo materno, Freud también. Porque es innegable que no es porque la mujer sea mujer, sino por el desvalimiento y la necesidad de una madre, de un pecho para los primeros años de vida. La división que tiene que ver la familia entre la mujer y el varón, tiene que ver con la prohibición del retorno a la fuente de los primeros cuidados.

Por ejemplo, en los patriarcados, que es una cosa que no dije, no todos eran patriarcados, algunos eran matriarcados. En los matriarcados, la función materna tenía que ver con el poder del Estado. El padre enseñaba oficios, no era un cualquiera. Era un especialista en algo, y les enseñaba esa especialidad a sus hijos. Y el que cumplía el rol de la prohibición era el tío materno.

Y lo interesante es cómo en todos los pueblos al mismo tiempo, el sujeto humano arrancaba a lois hijos de las fauces del complejo materno.
Están las dos cosas: Lo pulsional, atávico y salvaje y, al mismo tiempo, el raciocinio en un intento de hacer algo con eso.

COMENTARIO
Otra cosa que pensé es, yo estuve mucho tiempo visitando Israel, y fui a un kibutz porque tenía unos parientes que vivían en un kibutz y a mí me extrañaba cómo me contaban que los niños estaban apartados de día en un lugar común.

Esos niños que fueron criados de esa manera hoy, que ya son jóvenes, pertenecen a una sección del Estado israelí que tiene que ver con el cuidado del Estado, dentro del país y fuera del país. Tiene que ver con la seguridad.

O sea, pienso que los sacaban de las fauces maternas, pero al mismo tiempo los preparaban para que ellos pudieran custodiar el país.

Lic. Ronanduano: Hay que sacar el tinte que pudo haber quedado como resto de sensibilidad del complejo materno, porque si no arrancaban al hombre de lo natural, estaríamos como los primates.

Eso es lo que ha tenido el hombre como rasgo propio. Subirse al árbol era signo de ir más allá de sí. Ese salto, ese abismo, esa pasión de abismo que vivió la humanidad, permite las creaciones. Si uno se queda donde fue acunado, es el confort. Y el confort no está hecho para el ser humano, no hay una adaptación, como en la adaptación animal que tiende a la homeostasis. El hombre dio un salto de otra manera.

Entonces el hombre saltó de esos ritos tremendos inspirados por los chamanes a internalizar que lo prohibido es la vuelta atrás.
La imago del seno materno, la imago del regreso al útero, es la imago de volver a un mundo ideal, e imposible. Pero la realidad humana es que no nos cubre más el instinto.

COMENTARIO
Otra cosa que se me ocurría es las nociones de infancia y de adolescencia como delimitaciones de etapas de la vida, son relativamente jóvenes para la humanidad. No existían antes. Antes un niño era un ser, un adulto chiquito. No había ni ropa para chicos.

Entonces, esto también surge un poco con el psicoanálisis cuando se empieza a pensar que a ese niño, a ese adolescente hay que cuidarlo, que hace falta un papá, una mamá, hay que apuntalarlo de alguna manera.
Antes todo esto no estaba presente en la humanidad. Y vinculado a eso, también, cambia la noción de función materna, función paterna.

Lic. Ronanduano: Todo esto es el pasaje de lo natural, a lo cultural, que dio mucho trabajo para poderse admitir. generaban un fantasma. No se lo tragaba la madre devoradora porque se lo habían arrancado, pero se lo tragaba un monstruo. Es decir, eran tragados.

Y hay un episodio bíblico, el de la ballena, creo, que se traga a Jonás

COMENTARIO
La ballena representa la memoria de la Humanidad. Entonces Jonás tenía que ser tragado para que pueda volver a ser portador de la cultura

COMENTARIO
Las historias infantiles están llenas de seres tragados y devueltos, renacidos.

Lic. Ronanduano: la fantasía de ser tragado, por un animal o monstruo o de ser encerrado y después salir con lo propio de otra manera como nuevo nacimiento, como renacimiento a la cultura.

COMENTARIO
Las comunidades indígenas latinoamericanas son civilizaciones matriarcales, y se rigen por la ley materna. No sé si está prohibido el incesto, lo que no está prohibido es el acceso de las chicas a la sexualidad, desde muy chiquitas.

Son madres jóvenes, madres que trabajan comunitariamente. Ellos tienen una conciencia bastante importante sobre su pueblo.

COMENTARIO
Yo me voy a tomar la licencia de meter un bocado, pero justamente por lo que vos estabas diciendo.

Quedé muy pregnada con dos cosas. Lo primero que se me ocurre siempre cuando voy a tener algún tipo de comentario, es etiológicamente buscar la palabra.

Entonces familia fue lo primero que busqué. Y del latín, familia es igual a “hambre” y a “servidumbre”. Y esto tiene que ver con esto que vos habías mencionado, de que primero son las reuniones a través del hambre de los sirvientes que comían en la casa del señor, y de ahí después se armaban ciertos vínculos familiares.

Y otra cosa que continuamente me surgió era la situación de poder del ser humano. El ser humano se rige por el poder, y los padres siempre también tienen, y ejercen el poder sobre sus hijos. Y es todo un trabajo por parte de los hijos, de alguna manera, el revelarse e irse desprendiendo, para poderse desprender de los padres.

Entonces acá, el único poder que tenían cuando vos describías toda esta familia araucana, la mujer el único poder que tenía era su vientre., como vos describís también, era el vientre.

Es el gran poder. Porque la única manera de que puedan seguir existiendo los araucanos, es si hay vientres araucanos.

Y la otra cosa es, cuando volvió Ulises, que ella tejía y tejía, él no vino a buscarla a ella. Eso fue la película. Él vino, se metió en el pueblo disfrazado de pordiosero para rescatar al hijo. Y se llevó al hijo.

Y como se llevaban a todos los chicos, porque de alguna manera les ayudaban y también les ayudaban en las guerras.

Esto lo vemos en la actualidad traducido en los infantes de marino. Los infantes en la cosa militar, primero mandan a los chicos para que los maten. A los viejos, gordos, esos se quedan atrás y se resguardan.
Ahora, fíjate vos, yo te voy a dar un pequeño ejemplo que para mi gusto fue muy conmovedor.

En Junín de los Andes, subiendo 30 km. hay una comunidad mapuche que vive al lado de un lago que es un lago de araucarias nada más. Es una vista absolutamente increíble.

Esa comunidad tiene situaciones de mucha dificultad, pero a pesar de eso, todos los chicos han podido ir al colegio. En esto creo que tiene mucho valor la cabeza femenina porque los padres querían llevarlo prematuramente al trabajo de la tierra y las madres dijeron: “No, primero que terminen el colegio”.

Entre otras cosas, porque a nosotros nos están obligando, para acceder a la cultura, porque vamos a tener que convivir a tener un contador.

Entonces nosotros tenemos que dar un contador a nuestro grupo. Lo vamos a pagar entre todos, y él nos devolverá con su trabajo al grupo, lo que nosotros pudimos hacer por él. Y así es.

Lic. Ronanduano: no he leído sobre ninguna cultura que tenga aceptado el regresus al úterum. Nunca leí una aceptación cultural del incesto. Lo que no significa que no exista. En todos los estratos sociales.

Los egipcios y los incas tenían permitido el casamiento entre padres e hijas, pero había una categoría diferente. Ellos suponían que eran representantes de la divinidad. Entonces que no eran del todo humanos. Como representantes de la divinidad, no tocaban, no ensuciaban humanamente la sangre.

Entonces, de alguna manera, si bien había casamientos entre hermanos Osiris e Isis, en el antiguo Egipto, un ejemplo de despedazamiento. A Osiris lo despedaza el otro hermano que se quería quedar con Isis y tira los restos al Nilo, Isis junta pedazo por pedazo, al falo lo pone en un lugar y funda nuevamente el reino. Se ven las dos cosas pero sólo referidas a mitos, a representantes de la divinidad, no como un incesto humano. No por una cuestión meramente moral, sino por la endogamia.
“El hombre no se enseñoree de la tierra” dice el Antiguo Testamento. Quiere decir que el hombre siga para adelante. No se puede volver para atrás. Es la vuelta atrás lo que está vedado.

COMENTARIO
Hay una sola cosa que hay una antropóloga que acá viene mucho María Laura Méndez, que estudió e hizo una investigación sobre el incesto en distintos pueblos, que yo le puedo hablar y preguntarle qué puede completarme.

Muchas gracias a Graciela Ronanduano y a todos los que intervinieron.
Buenos Aires, 4 de abril de 2017