Pie de página. Intervenciones al texto psicoanalítico

Integrantes:

Jorge Canteros. Laura Katz. Eva Ponce de León. Cristina Rosas de Salas. Diego Luparello. Mauricio Zulian. Felipe Muller. Raúl Neumann. Ana María Rumi. Agustina Fernández.

Fundamentación:

“mi sistema de interponer notas al pie de página, de digresiones y paréntesis, es una aplicación concienzuda de la teoría que tengo de que el cuento (como la música) escuchado con desatención se graba más”.

Macedonio Fernández. Cirugía psíquica de extirpación. Publicado en la Revista Sur en septiembre 1941.num 87.pp 30-38

Sabemos que Freud en sus inicios le dio un lugar a ese continente de fantasías simbólicamente eficaces, de sinsentidos aparentes para cuyo desciframiento el propio Freud tuvo que poner entre paréntesis el juicio y negociar con su espíritu científico, dando lugar a un “saber de la sospecha” (Paul Ricœur). Se dice que la sospecha es una ligera impresión sobre el espíritu, un sentimiento casual, una semiluz, se la denomina como la impresión menos noble de las funciones del entendimiento, una creencia dudosa. Definición deja en evidencia que la sospecha, tiene que ver con algo casual, que no es claro ni oscuro, alejada del entendimiento y que genera dudas.

Sostener este espíritu de sospecha sería el objetivo de cómo llevar adelante el trabajo en el grupo que estamos presentando, que adquiere plena potencia cuando se combina en como pensamos intervenir al texto psicoanalítico, “el pie de página”. El pie de página implica desde esta perspectiva un posicionamiento.

Según la definición el “pie de página” es una manera de incluir anotaciones al texto, es información adicional, o sea que no suele encontrarse dentro del texto como tal, que complementa o contrasta pero que supone una incomodidad. El pie de página queda incluida en lo que se denomina “nota marginal” que puede ser relevante para que el lector “digiera o absorba” de mejor manera la información. Son a su vez referencias a la fuente, que no pertenecen a la línea general del argumento que presenta el autor pero que pueden complementarlo o contrastarlo.

Es desde la sospecha y lo marginal que nos proponemos acercarnos a los textos psicoanalíticos en donde podamos dar cuenta de las transformaciones del discurso y de la subjetivad contemporánea.

Proponemos una lectura de los textos psicoanalíticos que de lugar tanto a una asociación tanto diacrónica como sincrónica, y que se pueda enriquecer por las potencialidades intertextuales del mismo. Esta modalidad de lectura se sostiene en el concepto de fragmento, que implica a su vez un posicionamiento que intenta liberar la teoría de la unidad y exige a su vez dejar al descubierto una pluralidad de sentidos. El fragmento al no alcanzar la unidad ni la totalización, deviene un elemento de escritura y también de lectura en donde las interconexiones interrumpen y van delineando huecos que rompen la linealidad. Una lectura desde lo fragmentario deja al descubierto la nota al pie, los detalles, los restos marginales, los puntos de tensión, todos elementos contrarios a la estabilidad. Los detalles marginales son los que llevaron a Freud a interesarse en el método de Morelli, citado en el articulo “El Moisés de Miguel Ángel”.

Los detalles resultaban reveladores porque en ellos la subordinación del artista a las tradiciones culturales desaparecía y daba paso a una manifestación puramente individual. Freud encuentra allí una cercanía con el psicoanálisis y dice: “También el psicoanálisis acostumbra deducir de rasgos poco estimados o inobservados, del residuo –el refuse de la observación–, cosas secretas o encubiertas”.

Recorrer diferentes textos psicoanalíticos desde esta perspectiva es lo que permitirá leer y escuchar en los mismos nuevas propuestas, nuevos efectos de verdad y nuevas transmisiones, con el único objetivo de mantener vivo el psicoanálisis.